La prensa internacional que hoy cubre Guatemala ha optado por un encuadre que separa, con precisión casi quirúrgica, los indicadores de la economía de las preguntas que esos indicadores deberían suscitar. Infobae América publica la conferencia de prensa del presidente Bernardo Arévalo presentando cifras de crecimiento exportador, inversión extranjera directa e incremento de empleo, y lo hace sin asomo de escepticismo, como si los números hablaran por sí solos y excluyeran de antemano la necesidad de interrogarlos.
El presidente guatemalteco afirma que las exportaciones crecieron 5,5% entre enero y mayo, que la inversión extranjera directa aumentó 6,88% en el primer trimestre, que el café y la ropa lideran las ventas al exterior. Arévalo atribuye estos resultados a decisiones del Gobierno, no a herencia de administraciones previas, y apela a avalistas externos: calificadoras de riesgo, informes del Fondo Monetario Internacional. Es el lenguaje de la legitimidad económica, y Infobea lo transmite como reportaje, no como argumento.
Lo que la cobertura omite es tan revelador como lo que publica. No aparece ninguna pregunta sobre la distribución de esos beneficios, sobre si el empleo que se agrega es formal o precario, sobre si la diversificación de mercados hacia Europa, México y Canadá responde a una estrategia estatal o simplemente a fluctuaciones de demanda internacional. Tampoco se interroga la relación entre crecimiento exportador y pobreza rural, entre inversión extranjera y presión sobre recursos naturales, entre certeza jurídica y derechos laborales. El segundo titular del día, casi de pasada, menciona que autoridades mantienen alerta por descenso de gas y ceniza en el volcán de Fuego, como si fuera un dato meteorológico sin consecuencias, sin vínculos con la geografía económica que el presidente acaba de describir.
La ironía es que Arévalo mismo, en su discurso, invoca la necesidad de "reducir brechas de pobreza" y "garantizar certeza jurídica para la inversión", como si ambas cosas fueran automáticamente compatibles. La prensa extranjera, al reproducir estos números sin contexto crítico, refuerza la ilusión de que lo son. Convierte el crecimiento en sinónimo de desarrollo, la exportación en sinónimo de bienestar, la confianza institucional en sinónimo de justicia. Es un encuadre que privilegia la legibilidad de los indicadores sobre la legibilidad de los conflictos que esos indicadores pueden ocultar.