La voz de un intelectual chileno se ha convertido en la herramienta que la prensa internacional necesitaba para narrar algo que trasciende el deporte. BBC Mundo no publica la entrevista a Juan Pablo Meneses como un análisis sobre el fútbol, sino como un diagnóstico sobre la reconfiguración del poder global, y esa reconfiguración tiene a Chile como observatorio privilegiado.
Lo que merece examen es cómo el encuadre extranjero utiliza el concepto del "postfútbol" para hablar, en realidad, de la subordinación de América Latina a una lógica estadounidense de mercantilización. Meneses plantea que el fútbol "ha pasado de ser una fiesta popular a convertirse en un producto prémium con EE.UU. encima del negocio", y BBC Mundo amplifica esa frase como titular porque no es solo una observación deportiva: es una tesis sobre la captura de lo colectivo por lo financiero.
El medio británico no está interesado en debatir si el fútbol es mejor o peor ahora. Está interesado en que un pensador chileno articule, con precisión, el mecanismo por el cual un bien común latinoamericano ha sido privatizado, financiarizado y subordinado a intereses estadounidenses. Cuando Meneses habla de que "ahora podemos comprar activos financieros de los mismos jugadores" o que los precios de las entradas son "una locura" que obligan a hipotecar casas, BBC Mundo está documentando algo que va más allá del fútbol: la imposibilidad de la experiencia colectiva bajo el capitalismo contemporáneo.
Lo revelador es el énfasis en que este cambio "pega más fuerte" en América Latina. La prensa internacional está sugiriendo que la región ha perdido dos orgullos simultáneamente: que el fútbol era una fiesta popular genuina y que EE.UU. estaba fuera de esa fiesta. Ambos han desaparecido en este Mundial 2026. El encuadre extranjero lee esto como un síntoma de una transformación más profunda: la región ya no tiene espacios de resistencia a la lógica estadounidense, ni siquiera en lo que fue su territorio más soberano.
Lo que no se dice, pero que el encuadre insinúa, es que Chile aparece como el país que mejor encarna esa transición. Un intelectual chileno es quien puede explicar, con la claridad que requiere la audiencia internacional, cómo funciona el nuevo orden. No es un accidente que sea un chileno quien articule la muerte de la experiencia colectiva latinoamericana. Es una forma de decir que Chile ya ha completado la transición, que ya vive plenamente en el "postfútbol", y que desde esa posición avanzada puede servir como espejo para el resto de la región.
La prensa internacional, al amplificar a Meneses, está haciendo algo más sutil que criticar. Está documentando la inevitabilidad del cambio. No hay nostalgia en el encuadre, hay constatación. Y esa constatación, pronunciada por un chileno, tiene el peso de quien ya ha atravesado el territorio que otros apenas comienzan a habitar.