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🇩🇴 República Dominicanadomingo, 21 de junio de 2026

La prensa internacional que cubre República Dominicana ha decidido hoy enmarcar un incendio de magnitud considerable —una muerte, casi mil setecientos evacuados, diez personas atendidas médicamente— como un episodio de gestión exitosa. No es un encuadre falso, pero sí revela algo importante sobre cómo la mirada extranjera ha aprendido a ver al país en los últimos tiempos: como un territorio donde los desastres, cuando ocurren, son gestionados con profesionalismo y donde la vida turística puede reanudarse sin mayores sobresaltos.

Infobae América estructura su cobertura del incendio de Bayahíbe alrededor de la coordinación institucional. El Centro de Operaciones de Emergencia funcionó. Los bomberos respondieron. Los hoteles cercanos abrieron sus puertas a los evacuados. El director del COE, Juan Manuel Méndez, aparece en el relato no como alguien que debe justificarse ante una crisis, sino como un funcionario que explica profesionalmente qué sucedió y qué se está haciendo al respecto. Las causas están bajo investigación, dice. La actividad turística continúa con normalidad y seguridad, añade. Es un lenguaje de control.

Lo que merece atención es que esta narrativa de competencia institucional ha llegado a ser el encuadre por defecto de la prensa extranjera ante incidentes en República Dominicana. No se trata de que Infobea invente una realidad inexistente —los datos que proporciona sobre evacuaciones y atención médica parecen verificables—, sino de que la selección de qué contar y cómo contarlo produce un efecto particular: la normalización de la crisis. El incendio se convierte en un test que el país aprueba, no en una pregunta sobre las vulnerabilidades de un sector turístico que depende de estructuras de techos de cana que el viento puede inflamar con rapidez.

Hay un detalle que el medio registra pero no enfatiza: una turista italiana murió por complicaciones asociadas a la exposición al humo. Es una muerte real, pero en la arquitectura del relato aparece casi como un dato administrativo, una cifra dentro de un sistema que funcionó. El operativo de evacuación contempló el traslado de la totalidad de los huéspedes. Diez personas recibieron atención médica. Tres fueron trasladadas a centros de salud. Seis fueron estabilizadas en el lugar. Es el lenguaje de los protocolos cumplidos.

Lo genuinamente nuevo hoy no es que la prensa internacional vea a República Dominicana como un país capaz de responder ante emergencias —ese encuadre ya estaba presente—, sino que ese relato de competencia institucional se ha vuelto tan dominante que un incendio de esa escala apenas genera interrogantes sobre las condiciones estructurales que lo permitieron. La causa permanece bajo investigación. Mientras tanto, Bayahíbe vuelve a la normalidad. La actividad turística continúa. El país sigue siendo seguro para los visitantes extranjeros.

Eso es lo que la prensa internacional ha decidido contar hoy. Y es importante notar qué deja de contar mientras lo hace.

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