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🇨🇺 Cubasábado, 27 de junio de 2026

La prensa extranjera vuelve hoy a Cuba con un enfoque que parecía dormido en los últimos meses: el de la crisis económica cotidiana, la vida material que se desmorona, el salario que no alcanza. Infobae América publica un reportaje sobre el colapso del turismo que, en su estructura y en sus voces, revela algo importante sobre cómo la cobertura internacional está recalibrando su mirada hacia la isla.

El artículo no es nuevo en su argumento central. La crisis del turismo en Cuba es un hecho documentado, las salidas de cadenas hoteleras internacionales son reales, la caída del 58 por ciento en visitantes entre enero y mayo es una cifra que habla por sí sola. Lo que merece atención es cómo el medio construye el relato alrededor de esa realidad. Infobaa no enfatiza el conflicto geopolítico, ni la confrontación con Estados Unidos, ni siquiera el sistema político como causa última. En cambio, coloca en el centro la experiencia del trabajador: Mariam Abreu en shock al saber que su hotel cierra, Lázaro Mena con un emprendimiento que no genera ingresos hace dos meses, familias en Viñales donde el 80 por ciento de la población depende del turismo y ahora ese flujo se ha secado.

Esto representa un giro discreto pero significativo. Durante meses, la prensa internacional sobre Cuba ha oscilado entre dos modos: el de la represión política y el de la denuncia sistémica. Hoy, el medio elige el modo de la precariedad económica, la vida que se hace imposible no por decreto sino por falta de dinero circulante, de visitantes, de propinas, de alternativas. Es un enfoque menos dramático que el de los arrestos políticos, pero quizá más perturbador porque toca lo que ningún gobierno puede resolver rápidamente: la ausencia de oportunidades.

El reportaje también es notable por lo que hace con las fuentes. Ricardo Torres, economista cubano en una universidad estadounidense, aparece como la voz experta que cuantifica el daño en cascada: entre 20.000 y 30.000 trabajadores directamente afectados, pero también restaurantes privados, transportistas, guías, vendedores de alimentos. La prensa internacional, que suele privilegiar la voz del disidente político o del activista, aquí recurre a la del analista económico. Es una elección que sugiere que el marco de lectura se está desplazando hacia lo que podría llamarse la crisis de viabilidad: no tanto qué tipo de sistema es Cuba, sino si ese sistema puede mantener a su gente.

Sin embargo, hay una omisión que el editorial no puede pasar por alto. El reportaje menciona que "la persistente escasez de combustible" es una de las causas del colapso turístico, pero no profundiza en por qué existe esa escasez ni en cómo se conecta con las sanciones estadounidenses, con la capacidad de importación, con las decisiones de política exterior. Tampoco examina si la salida de las hoteleras internacionales obedece únicamente al temor a sanciones secundarias o si responde también a cálculos de rentabilidad. La prensa extranjera, al enfatizar la experiencia del trabajador cubano, corre el riesgo de naturalizar las causas estructurales del colapso, de presentarlas como hechos inevitables en lugar de resultados de decisiones políticas y económicas específicas.

Lo que sí hace bien el reportaje es resistir la tentación de la solución fácil. Cuando Lázaro Mena propone "una apertura económica gigante", el medio no presenta esa propuesta como la respuesta, sino como una aspiración de alguien que ve desaparecer su sustento. La prensa internacional está siendo, en este caso, más honesta que muchos analistas: reconoce que no hay salida rápida, que la recuperación del turismo "no se percibe a corto o medio plazo" por la incertidumbre geopolítica.

El encuadre de Infobaa hoy es el de la vida en suspenso. No es el de la represión ni el de la resistencia ni el de la confrontación ideológica. Es el de personas que esperan, que pierden ingresos, que ven cerrarse opciones. Es un encuadre más íntimo y, en cierto sentido, más desalentador, porque no ofrece ni villanos claros ni héroes. Solo trabajadores cubanos cuya vulnerabilidad económica es ahora el tema del día para la prensa que mira desde afuera.

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