La prensa extranjera ha encontrado un encuadre particularmente cómodo para narrar a Colombia en este momento: el de la confiabilidad. El País, al destacar que José Manuel Restrepo describe a Colombia como "un aliado casi incondicional y clave para que Estados Unidos logre su cometido en Venezuela", no está simplemente reportando una declaración. Está validando una premisa que, en la cobertura internacional, se ha vuelto casi axiomática: que Colombia es el instrumento predecible en manos de Washington para cualquier operación que requiera en la región.
Lo notable no es la afirmación en sí, que forma parte del repertorio diplomático de cualquier gobierno que busca mantener buenas relaciones con Estados Unidos. Lo notable es que la prensa extranjera la recibe como noticia, como si fuera reveladora, cuando en realidad es la confirmación de un libreto que ya conoce. Restrepo habla desde un hotel de la zona financiera bogotana, se describe como "un vocero fundamental" del gobierno entrante, y el medio lo retrata con la precisión de quien documenta a un funcionario en su elemento natural: sereno, conectado, articulador de vínculos con gremios y académicos. Es el retrato del gestor confiable.
Pero hay algo más en el contexto que El País subraya: Restrepo concede esta entrevista "en plena crisis por el anuncio del saliente presidente Gustavo Petro de desconocer la victoria del ultra en las presidenciales". Es decir, mientras Colombia vive una convulsión política interna de magnitud considerable, la prensa internacional elige enfatizar la continuidad de la alianza con Estados Unidos. La crisis doméstica se convierte en telón de fondo; la lealtad geopolítica, en primer plano.
Este encuadre revela una jerarquía de intereses en cómo la prensa extranjera ve a América Latina. Lo que importa no es necesariamente la salud de la democracia colombiana o la gravedad de una disputa presidencial que ha llevado a la suspensión de reuniones de empalme. Lo que importa es que, pese a todo, Colombia seguirá siendo útil. Seguirá siendo el aliado incondicional. La palabra "incondicional" es la que merece atención: sugiere una relación sin matices, sin condiciones, sin la fricción que caracteriza a otros socios regionales.
Los demás titulares del día refuerzan esta lógica sin decirlo explícitamente. Hay un migrante colombiano muerto por ICE en Maine, hay guatemaltecos capturados tras un intento de secuestro, hay narcotraficantes estadounidenses que se declaran culpables en cortes de Estados Unidos, hay una solicitud de cadena perpetua para "el Mayo" Zambada. Son historias de flujos, de movimientos, de consecuencias que cruzan fronteras. Pero la única historia que la prensa extranjera enmarca como una declaración de principios, como un posicionamiento estratégico, es la de Colombia reafirmando su incondicionalidad.
Hay una economía política en este encuadre. Mientras la región se debate entre gobiernos de izquierda, derecha y ultra, mientras las crisis internas generan turbulencias, la prensa extranjera encuentra en Colombia una certeza. Y esa certeza es tranquilizadora para la audiencia internacional porque confirma que, al menos en un punto cardinal de América Latina, hay un actor que no sorprenderá, que no desafiará, que permanecerá en su lugar asignado. Restrepo, con su serenidad de economista y su rol de articulador, encarna esa predictibilidad. Y eso, para la prensa internacional, es noticia precisamente porque es raro encontrarlo en la región hoy.