La prensa extranjera regresa a México hoy con una idea que funciona como provocación intelectual: la negación de la existencia de los carteles. No se trata de un titular sensacionalista más, sino de una propuesta que BBC Mundo presenta como desafío directo a la narrativa dominante sobre la guerra contra el narco. Y en esa presentación reside el verdadero encuadre que merece análisis.
Oswaldo Zavala, investigador mexicano radicado en Nueva York, sostiene que el lenguaje de los carteles es en sí mismo un mecanismo de legitimación de la militarización. La prensa internacional, al darle voz a esta tesis, está haciendo algo que va más allá de reportar una opinión académica: está cuestionando el marco interpretativo que ha dominado la cobertura sobre México durante décadas. Pero lo hace de una manera particular, que revela tanto sobre cómo se lee México desde afuera como sobre lo que Zavala realmente argumenta.
El peligro está en la simplificación. BBC Mundo titula como si Zavala negara la realidad del tráfico de drogas y la violencia, cuando su argumento es más matizado: que el término cartel, con su carga de todopoderío y organización monolítica, es una construcción discursiva que sirve a una agenda de militarización. Esa distinción importa, pero el titular la borra. La prensa extranjera tiende a presentar las ideas incómodas sobre México como paradojas provocadoras antes que como análisis políticos serios. Es una forma de domesticar la crítica: convertirla en curiosidad intelectual en lugar de permitir que cuestione la cobertura propia.
Lo que BBC Mundo no examina es su propio rol en la reproducción de esa narrativa. Porque durante años, los medios internacionales han cubierto México mediante la lógica de los carteles: capos todopoderosos, territorios controlados, violencia espectacular. Esa cobertura no es neutral; es una forma de ver que, como Zavala señala, legitima la respuesta militar. Pero al presentar su crítica como una idea provocadora de un académico, la prensa extranjera la mantiene a distancia, como si fuera una propuesta teórica interesante pero no una indictment de cómo ella misma ha cubierto México.
Hay un segundo nivel de encuadre que también merece atención. Zavala habla de paramilitarización, de dinámicas complejas de violencia que no son reducibles a la acción de traficantes todopoderosos, de la necesidad de repensar las políticas de drogas en términos de adicción y descontento social antes que de seguridad nacional. Eso es una crítica radical a la estrategia estadounidense desde los años 80, una crítica que toca los cimientos de cómo Washington ha definido el problema mexicano. Pero BBC Mundo lo presenta como la idea de un investigador que desafía la guerra contra el narco, no como lo que es: una crítica a la arquitectura política que ha hecho de México un laboratorio de militarización.
La ironía es que al darle espacio a Zavala, la prensa extranjera puede sentir que está siendo crítica, que está cuestionando narrativas. Pero al hacerlo sin examinar su propio rol en la construcción de esas narrativas, simplemente las reproduce con un giro reflexivo. Es como si la cobertura dijera: aquí hay una idea interesante que desafía lo que todos creemos, sin reconocer que lo que todos creemos fue en buena medida construido por medios como ella.
Lo que falta en el encuadre de BBC Mundo es la pregunta que debería acompañar a Zavala: si los carteles tal como los hemos entendido son una construcción narrativa que legitima la militarización, qué responsabilidad tiene la cobertura mediática internacional en esa construcción. Porque eso sí sería un desafío genuino a la guerra contra el narco. Lo que tenemos, en cambio, es una idea provocadora bien presentada, que permite a la audiencia internacional sentir que está pensando críticamente sobre México sin que nada en realidad cambie en la forma en que se lee el país.