La sesión se suspendió. No hubo explicación pública, ni fecha nueva, ni comunicado oficial; la comisión medioambiental que debía pronunciarse sobre el informe favorable al proyecto eléctrico Los Cóndores-Río Diamante simplemente dejó de reunirse. ¿La causa? Una publicación de Instagram. El País América lo resumió con un titular que hablaba de "la fragilidad institucional chilena", mientras que Le Monde destacó "el peso de las redes sociales en la política latinoamericana". Una vez más, la prensa extranjera reduce la complejidad chilena a estereotipos: o somos el modelo a seguir o el caos por venir, sin matices.
Lo que estos medios no mencionan es el trasfondo: la presión de grupos de interés, las divisiones internas en el gobierno y el temor a un nuevo estallido social ante proyectos polémicos. Prefieren la narrativa simple, la foto que confirma sus prejuicios sobre la región. Chile no es excepción; es el mismo tratamiento que dan a Brasil como "el eterno país del futuro" o a Argentina como "el declive perpetuo".
La suspensión de la sesión no es solo un hecho aislado, sino un síntoma de tensiones más profundas que merecen análisis serios, no lugares comunes. La prensa internacional debería mirar más allá del titular fácil y entender que las democracias, incluso las más estables, enfrentan crisis que no caben en un tuit. Hasta entonces, seguiremos siendo un espejo distorsionado de sus expectativas, nunca un país con voz propia.