Inicio/Opiniones · Nicaragua
En vivo
🇳🇮 Nicaraguasábado, 10 de octubre de 2026

De las tres mujeres que murieron ahogadas en el río Nahualapa, la prensa internacional solo retuvo dos. El titular de Infobae América las cuenta y las nacionaliza: una francesa, una suiza y una nicaragüense. El orden no es casual. Las extranjeras encabezan; la local cierra la enumeración, y en el cuerpo de la nota esa jerarquía se confirma sin disimulo: las dos primeras llevan nombre completo, apellido europeo y edad; la tercera es, en el mismo párrafo, apenas una joven nicaragüense de diecinueve años. El conductor mexicano que salió vivo tiene nombre y apellido. La muerta del país donde ocurrió todo es la última mención de una lista.

No se trata de exigir un patriotismo de la tragedia. Se trata de notar qué convierte un accidente rural en noticia internacional. Cada temporada de lluvias, en Nicaragua y en el resto de la región, crecidas repentinas arrastran vehículos y dejan muertos que no salen de la crónica local. Lo que hizo viajar este caso por el mundo fue la nacionalidad de dos de sus víctimas. El encuadre es el de siempre: el sur global como escenario, el pasaporte europeo como criterio de relevancia. La nota lo dice casi sin querer cuando explica que el cauce "habitualmente no representa un nivel de peligro significativo" y que fueron las lluvias las que lo inflaron de golpe. Es decir: la historia es un accidente, no un síntoma.

Y sin embargo el texto, al detallar el contexto, deja escapar lo que el titular esconde. Habla de inestabilidad atmosférica en el país, de suelos saturados en la región occidental, de proyecciones que anunciaban una tregua temporal de la lluvia. Son las condiciones que la prensa seria suele tratar como fondo climático y que en Centroamérica son, cada año, una causa de mortalidad previsible. La misma nota recoge el llamado oficial a extremar precauciones y evitar cruces de ríos crecidos, y admite que los informes no detallan si había señalización en el tramo. Ahí está, en dos frases, el asunto de fondo: infraestructura rural, alertas tempranas, caminos que se vuelven trampas cada invierno. Nada de eso cabría en un titular construido sobre dos pasaportes.

El resto del tablero nicaragüense está hoy vacío. Un solo artículo, una sola historia, y es la de tres muertes accidentales en Chinandega. No hay pronunciamiento diplomático, no hay informe de organismo internacional, no hay gesto eclesiástico que compita por el espacio. El día no da para más, y conviene decirlo con franqueza: la mirada extranjera sobre Nicaragua amaneció puesta en un río crecido, y la puso ahí la casualidad de que dos de las ahogadas no eran nicaragüenses. La tercera, Karen Nahomi López Montano, de diecinueve años, merecía el mismo nombre en el mismo lugar de la frase. No es un detalle de estilo. Es la manera más precisa de medir desde dónde se mira.

Compartir