La prensa extranjera regresa a El Salvador hoy con una noticia que, en su superficie, es completamente desprovista de drama: el Ministerio de Educación anuncia la reanudación de clases presenciales tras el paso de la tormenta tropical Cristina. Infobae América, que continúa siendo el principal conducto por el cual el mundo exterior observa al país, cubre el anuncio con la precisión administrativa que caracteriza su cobertura salvadoreña. Tres días de suspensión, mejora de condiciones meteorológicas, evaluación de seguridad, retorno a la normalidad. Es, aparentemente, una noticia de gestión pública rutinaria.
Pero lo que merece atención no es lo que la prensa extranjera dice, sino lo que su silencio revela. En el contexto de El Salvador, una noticia sobre educación que no toca el tema de seguridad, violencia o cobertura educativa en un país donde ambas son problemas estructurales, es una noticia que ha sido deliberadamente descontextualizada. Infobae América informa que las clases se reanudan "en un ambiente seguro para estudiantes, docentes y personal administrativo", una frase que en cualquier otro país sería redundante, pero que en El Salvador suena casi como un eufemismo. La seguridad en las escuelas salvadoreñas no es un problema meteorológico que se resuelve cuando pasa una tormenta.
Lo genuinamente nuevo aquí no es la suspensión o la reanudación, sino el hecho de que la prensa internacional pueda cubrir un evento educativo en El Salvador sin necesidad de mencionar pandillas, extorsiones, desplazamientos forzados o la precariedad estructural del sistema educativo. Es como si, durante tres días, el país hubiera sido capaz de tener un problema que no fuera el de siempre. La tormenta Cristina, degradada a depresión tropical, parece haber sido la única amenaza que los titulares internacionales consideraron relevante mencionar.
Esto sugiere algo sobre el encuadre extranjero que vale la pena observar: cuando El Salvador aparece en la prensa internacional sin un crisis de seguridad o un escándalo político en primer plano, los medios tienden a normalizar el país, a tratarlo como si sus problemas cotidianos fueran problemas cotidianos normales. Una suspensión de clases por lluvia es cubierta como suspensión de clases por lluvia, no como una fotografía más de un sistema educativo que, incluso en condiciones de estabilidad relativa, enfrenta desafíos que van mucho más allá del clima. El exterior mira a El Salvador y, cuando no hay violencia en el titular, parece asumir que no hay violencia en el país.