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🇨🇴 Colombialunes, 15 de junio de 2026

El titular de hoy llega desde Panamá, no desde Colombia, pero su presencia en la sección que cubre a Colombia revela algo que merece atención: la prensa internacional ha decidido que la biodiversidad neotropical es noticia cuando se enmarca como descubrimiento científico, y que esa noticia pertenece a un territorio específico, con autores específicos, y una narrativa de progreso académico muy clara.

El artículo de Infobea América cuenta el hallazgo de una nueva especie de escarabajo longicornio en Panamá con una precisión que contrasta con la forma en que la prensa extranjera suele cubrir a Colombia. Hay nombres de investigadores, instituciones, revistas especializadas, coordenadas de ubicación. Hay un hilo narrativo que avanza desde el descubrimiento hasta la publicación en The Coleopterists Bulletin, pasando por el homenaje académico implícito en el nombre científico de la especie. Es una historia sobre conocimiento que se genera, se documenta, se publica, se legitima.

Pero lo que importa aquí no es Panamá. Es lo que esta cobertura sugiere sobre cómo la prensa internacional mira a Colombia cuando habla de biodiversidad. El artículo menciona de pasada que la investigación fue un trabajo colaborativo entre investigadores de Panamá y Colombia. El título del estudio publicado es explícito: "A New Species and New Records of Longhorned Beetles (Coleoptera: Cerambycidae) from Panama and Colombia". Colombia está ahí, en el mismo trabajo científico, con los mismos hallazgos. Pero el titular internacional se queda con Panamá.

No es un error de edición. Es una elección de encuadre. Cuando la prensa extranjera habla de biodiversidad colombiana, tiende a hacerlo en términos de amenaza, de pérdida, de deforestación, de conflicto que destruye ecosistemas. La biodiversidad aparece como víctima. Cuando la misma prensa habla de biodiversidad panameña, la enmarca como descubrimiento, como potencial científico, como una riqueza que se documenta y se preserva a través de la investigación institucionalizada. La biodiversidad aparece como activo.

Colombia tiene ecosistemas tan ricos como los de Panamá, instituciones científicas de nivel comparable, investigadores igual de capacitados. Pero la narrativa internacional que llega a través de Infobea América no lo refleja de ese modo. O Colombia es el territorio donde se pierden especies, o es un nombre que aparece en paréntesis en un descubrimiento que la prensa decidió atribuir a otro país.

Este es un sesgo que opera en silencio, sin malicia aparente. No hay un editor que diga explícitamente que Colombia no merece la agencia científica. Simplemente, cuando la noticia llega, se queda con el titular más limpio, la institución más visible, el país que puede presentarse como custodio ordenado de su propia riqueza natural. Y Colombia queda fuera del encuadre, o dentro de él, pero subordinada.

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