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🇲🇽 Méxicomartes, 23 de junio de 2026

La prensa internacional descubre hoy en México algo que había permanecido en segundo plano durante semanas: la existencia de una política económica. El País América abre espacio a la noticia de que México ha entrado en vigor el CPTPP con Reino Unido, un acuerdo que libera de aranceles más del 90% de las mercancías intercambiadas entre ambos países en un volumen de comercio anual de 7.000 millones de dólares.

Es un cambio de perspectiva revelador. Durante las últimas semanas, la cobertura extranjera sobre México ha estado dominada por narrativas de crisis política, fracturas institucionales y amenazas de seguridad. El fútbol, como se ha documentado, funcionó como paréntesis reconfortante. Ahora aparece un México que negocia, que firma tratados, que participa en arquitecturas comerciales multilaterales. No es un México que simplemente acoge o que sufre, sino uno que actúa en la economía global.

Sin embargo, el encuadre merece escrutinio. El País presenta este acuerdo como evidencia de que México "sigue cerrando alianzas para impulsar el libre comercio global". La palabra "sigue" es instructiva: sugiere continuidad, una trayectoria coherente. Pero la cobertura no interroga el contexto más amplio en el que este tratado se firma. No menciona las tensiones comerciales con Estados Unidos, los aranceles que Trump ha impuesto por trabajo forzado, la fragilidad de las cadenas de suministro norteamericanas que dependen de México. Tampoco explora si este acuerdo con Reino Unido representa una diversificación estratégica deliberada o una búsqueda de alternativas ante la incertidumbre de la relación con Washington.

Lo que la prensa internacional ve aquí es México como actor económico funcional, pero no como actor con agencia política clara. Es un México que firma papeles, pero cuyo significado geopolítico permanece sin analizar. La prensa extranjera, en otras palabras, reporta el hecho sin interrogar su peso real en el tablero donde México juega su partida más importante: la de su relación con Estados Unidos y su posición en una América del Norte cada vez más volátil.

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