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🇵🇪 Perúsábado, 27 de junio de 2026

La prensa internacional ha girado su atención hacia Panamá, y en ese giro, Perú desaparece del encuadre. No de manera accidental, sino como resultado lógico de cómo funciona la cobertura regional: cuando un país vecino concentra inversión académica estadounidense de envergadura, cuando una universidad de Florida inaugura su primera oficina latinoamericana fuera de la región, el foco se desplaza hacia quien hospeda la noticia, no hacia quien queda fuera de ella.

El artículo de Infobae América sobre la apertura del Adam Smith Center en Panamá es, en apariencia, una historia sobre la expansión de un centro de formación en liderazgo y libertad económica. Pero su verdadero contenido es una narrativa sobre jerarquía regional. Panamá es presentado como el "lugar lógico" para comenzar, como la plataforma desde la cual se proyectará la influencia estadounidense hacia toda América Latina. Su conectividad, su papel de hub, su cercanía a Estados Unidos: todo lo que Panamá es, según este relato, es exactamente lo que lo hace merecedor de ser el primer puerto de desembarque de esta iniciativa académica.

Lo que no aparece en el texto es la pregunta inversa: por qué no Perú. Perú tiene universidades de investigación robustas, una comunidad empresarial activa, una clase política que ha mostrado apertura a cooperación internacional. Pero en la lógica que estructura esta noticia, Perú no entra en consideración. O entra como destino futuro, como mercado secundario que será alcanzado una vez que Panamá consolide la plataforma.

Esto revela algo más profundo sobre cómo la prensa internacional ordena América Latina. No solo selecciona qué historias contar sobre cada país, sino que establece jerarquías de importancia basadas en criterios que van más allá de los indicadores económicos o demográficos convencionales. Panamá es "conectividad". Es "puente". Es "hub". Estas categorías la colocan en una posición de intermediaria privilegiada entre Estados Unidos y el resto de la región. Perú, en cambio, cuando aparece en la cobertura extranjera, tiende a ser "conflictividad política", "crisis electoral", "inestabilidad institucional". Son categorías que lo sitúan como un problema a reportear, no como una plataforma a invertir.

El embajador estadounidense en Panamá, según el artículo, menciona que "más de diez universidades estadounidenses" han manifestado interés en establecer presencia en el país. No hay mención de conversaciones similares con Perú. Esto puede reflejar una realidad: que efectivamente Panamá ofrece ventajas logísticas y de gobernanza que otros países no tienen. O puede reflejar simplemente que la narrativa internacional sobre Perú, construida durante semanas de cobertura sobre fraude electoral y retrasos en el conteo, ha creado una percepción de riesgo que desalienta la inversión institucional.

Lo notable es que la prensa extranjera no se cuestiona esta jerarquía. Presenta a Panamá como destino natural sin examinar qué se pierde cuando ciertos países quedan fuera del mapa de oportunidades académicas y de formación de liderazgo. Cuando un centro dedicado a promover "libertad económica, democracia y emprendimiento" elige una plataforma regional, esa elección comunica algo sobre dónde cree que esos valores pueden florecer, dónde cree que hay suelo fértil para sembrar. Y Perú, al menos en la mirada que estructura este artículo, no aparece como ese lugar.

Esto no es un reproche a Panamá ni a la Universidad Internacional de la Florida. Es una observación sobre cómo la cobertura internacional, incluso cuando reportea hechos concretos y sin distorsión, participa en la construcción de narrativas que posicionan a ciertos países como dinámicos y centrales, y a otros como periféricos o problemáticos. Perú puede tener todas las capacidades institucionales necesarias, pero si la prensa que lo cubre enfatiza crisis y conflictividad, mientras que la misma prensa destaca a Panamá como plataforma de oportunidad, el resultado es una jerarquía que trasciende los hechos económicos reales.

La noticia de hoy, entonces, no es principalmente sobre Panamá. Es sobre cómo Perú ha sido dejado fuera del encuadre de lo que se considera viable, moderno, orientado al futuro. Y eso ocurre sin que nadie lo diga explícitamente. Ocurre simplemente porque la narrativa internacional ha establecido sus prioridades, y Perú no está en ellas.

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