La prensa extranjera ha decidido cerrar el capítulo peruano con una frase que suena a cierre de telenovela. France 24 Español titula "La cuarta es la vencida: Keiko Fujimori es la nueva presidenta electa", y en esa construcción narrativa hay algo revelador sobre cómo la mirada de afuera ha procesado no solo el resultado, sino la trayectoria completa de Fujimori como candidata.
El encuadre es, en esencia, el de la persistencia recompensada. Cuatro intentos presidenciales, cuatro oportunidades para alcanzar el poder, y finalmente, en la cuarta, la victoria. France 24 no enfatiza el margen de victoria ni la polarización que lo precedió. Tampoco profundiza en quién es Roberto Sánchez o qué representaba su candidatura de izquierda más allá de ser "su adversario". El foco está puesto en Fujimori como personaje, en su biografía política como arco narrativo que culmina en triunfo.
Lo que la prensa internacional omite deliberadamente es la complejidad del contexto. No hay mención a la herencia fujimorista en Perú, al legado de su padre Alberto Fujimori, a las acusaciones de corrupción que han rodeado a la candidata en campañas anteriores, o al hecho de que un país profundamente dividido acaba de elegir a una figura que encarna exactamente esa división. El titular de France 24 presenta el resultado como un hecho consumado y cerrado, cuando en realidad lo que Perú enfrenta es apenas el comienzo de una gestión que deberá navegar una sociedad fracturada.
La elección de la palabra "vencida" es particularmente interesante. No es "ganadora" ni "electa" simplemente. Es "vencida", como si el enemigo fuera el tiempo, la adversidad, los propios fracasos anteriores. Eso convierte la narrativa en una de superación personal más que de elección política. Y eso, precisamente, es lo que la prensa extranjera prefiere contar: historias de individuos que persisten, no historias de sistemas que fracasan o sociedades que se dividen.