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🇨🇴 Colombiasábado, 25 de julio de 2026

La prensa internacional vuelve hoy a Colombia con un titular que condensa una realidad que no cede: el feminicidio como marcador de una crisis que trasciende el crimen común y se instala en la negligencia de Estado. France 24 elige la palabra "estremecedor" para el caso de la joven embarazada, pero esa elección léxica no es casual. Señala que la prensa extranjera ya no lee estos crímenes como hechos aislados que merecen indignación momentánea, sino como síntomas recurrentes de una falla sistémica que persiste a pesar de los cambios de gobierno.

Lo que llama la atención es la persistencia del encuadre. Los editoriales anteriores ya habían identificado cómo la cobertura internacional atribuye responsabilidad política directa a los nuevos líderes por omisión en materia de violencia de género. Hoy ese patrón se refuerza. No es que la prensa extranjera ignore que Colombia tiene un problema estructural de feminicidios; es que está decidiendo leer cada nuevo caso como una prueba de que el gobierno actual no ha roto con ese patrón. La "crisis de feminicidios" que menciona France 24 no es una novedad en Colombia, pero sí lo es que se presente como algo que el nuevo gobierno "reavivaría" con su inacción, como si la responsabilidad fuera principalmente de la gestión presente y no de décadas de impunidad.

Esto revela algo incómodo sobre cómo la prensa internacional construye su narrativa sobre Colombia: tiende a buscar en cada nuevo crimen una confirmación de que nada cambia, que las promesas de transformación son retóricas vacías. Es una lectura que contiene verdad, pero también una simplificación. La violencia de género en Colombia no es un problema que un nuevo gobierno pueda resolver en meses, pero la cobertura extranjera parece exigir exactamente eso: evidencia inmediata de ruptura. Si no la encuentra, interpreta el silencio como complicidad.

Lo que falta en este titular, y es significativo que falte, es cualquier mención a las políticas específicas que el gobierno De la Espriella ha anunciado o implementado en este ámbito. La ausencia de ese contexto sugiere que la prensa internacional aún está en modo de vigilancia reactiva: espera que algo malo suceda para confirmar su hipótesis de que nada está cambiando. No es periodismo de investigación de causas; es periodismo de confirmación de sospechas.

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