La prensa internacional ha descubierto hoy en Perú lo que sus ciudadanos viven cada día sin que merezca titular: un país que se construye a sí mismo, lentamente, sin planos ni permiso, sin recursos ni garantías. La BBC Mundo dedica su reportaje a un fenómeno que es menos noticia que síntoma, y en eso reside su valor analítico, aunque también sus límites.
El encuadre es arquitectónico antes que político. La BBC elige mostrar a Perú a través de sus casas inacabadas, esas estructuras que tardan décadas en completarse, cuyas vigas de acero apuntan al vacío esperando dinero que quizá nunca llegue. Es una metáfora visual potente: un país que nunca termina de construirse. Pero la prensa extranjera, al elegir esta entrada, está haciendo algo más sutil que documentar precariedad. Está legitimando una cierta inevitabilidad de la incompletitud.
El reportaje atribuye el fenómeno a factores que son reales pero parcialmente descontextualizados. La falta de recursos, la ausencia del Estado, la autoconstrucción como política de facto: todo está ahí, citado a través de urbanistas y habitantes. Pero lo que la BBC enfatiza es menos la responsabilidad institucional que la resignación adaptativa. Las familias construyen según sus posibilidades. Las generaciones se suceden dentro de casas a medio hacer. Es difícil, pero es así. El tono es casi admirativo ante la persistencia, cuando podría serlo ante el fracaso de gobernanza que esa persistencia revela.
Lo que falta en este encuadre es igualmente instructivo. No hay mención a políticas públicas de vivienda que funcionan en otros países de la región. No hay análisis de cómo sistemas tributarios regresivos o corrupción en la asignación de recursos han perpetuado este modelo. No hay preguntas sobre por qué Perú, a diferencia de otros países latinoamericanos con informalidad urbana comparable, mantiene esta estética de incompletitud tan visible y normalizada. El reportaje observa el síntoma con curiosidad antropológica, pero no interroga las causas estructurales con la dureza que merecerían.
La referencia a los terremotos en Venezuela funciona como un disparador de alarma, pero también como un modo de evadir la pregunta incómoda: no es que Perú sea vulnerable porque sus casas estén inacabadas. Es que sus casas están inacabadas porque el Estado ha abdicado de su responsabilidad en vivienda durante décadas. La BBC invierte el orden causal, o al menos lo deja ambiguo.
Hay además una cierta exotización en la mirada. La BBC envía a un corresponsal a recorrer barrios, a entrevistar a estudiantes de geografía que señalan columnas que sobresalen, a recoger testimonios de mujeres que tardaron treinta años en terminar una casa. Es buen periodismo de observación, pero opera dentro de una lógica que presenta a Perú como un lugar donde las cosas funcionan de manera distinta, donde la incompletitud es la norma aceptada. No como un fracaso de política pública, sino como una característica cultural.
Lo que la prensa internacional no dice, o dice apenas, es que esta situación es reversible. Que otros países han invertido en financiamiento de vivienda, en asesoría técnica accesible, en regulación que proteja antes que criminalice. Que la autoconstrucción no es un destino sino una respuesta a la ausencia de alternativas. Al enmarcar a Perú como "un país que nunca termina de construirse", la BBC está describiendo un estado de cosas con una cierta inevitabilidad que la realidad política no justifica.
El editorial de hoy, entonces, debe registrar esto: que la prensa extranjera está viendo a Perú con una mezcla de fascinación y resignación, documentando la ingeniosidad de sus ciudadanos para sobrevivir dentro de estructuras que el Estado ha abandonado, pero sin insistir demasiado en que esas estructuras podrían cambiar si hubiera voluntad política. Es una mirada que, sin proponérselo, contribuye a naturalizar lo que debería ser denunciado como fracaso.