Inicio/Opiniones · Colombia
En vivo
🇨🇴 Colombiajueves, 6 de agosto de 2026

Dos planos distintos de Colombia conviven hoy en la prensa extranjera sin tocarse. Por un lado, El País América despide al gobierno de Gustavo Petro con un balance de tuits compulsivos, gabinetes inestables y un legado agridulce; por otro, The Guardian dedica su pieza principal a los avances ciclísticos de Bogotá y a la meta de alcanzar la paridad de género sobre dos ruedas. Entre la política nacional y la política urbana, la mirada de afuera se reparte sin encontrar un punto de sutura, y quizá sea esa fragmentación lo más revelador del día.

El artículo del *Guardian* es una pieza de soluciones, escrita con el tono esperanzado que la prensa anglosajona reserva para las ciudades latinoamericanas que logran modernizarse sin pasar por el tamiz del conflicto. Los datos son impresionantes: cerca de 900.000 viajes diarios en bicicleta, la red de ciclorrutas más extensa de la región con 683,9 kilómetros y una escuela municipal que forma a 40.000 personas al año, el 80% de ellas mujeres. El hilo narrativo es claro: la infraestructura y la pedagogía pueden desmontar estereotipos. Eso explica la frase de Sergio Prieto, encargado de la Bike School, cuando dice que muchas mujeres llegaron porque les habían dicho que las bicicletas eran para hombres, y que allí esos prejuicios se quedan en la puerta.

La historia de Eliana González, fundadora de Mamacitas en Bici, aporta la dimensión emocional que el periodismo de soluciones necesita. Su bicicleta de carga para llevar a los hijos y al perro, los insultos que recibió de desconocidos cuando comenzó a pedalear, y la satisfacción de ver cómo hoy su iniciativa agrupa a cientos de madres ciclistas en la capital, son el testimonio de que el cambio es posible. Bogotá, así, se convierte en un espejo donde el mundo mira cómo una ciudad puede reinventarse sin olvidar a sus habitantes más vulnerables.

Pero entre estos dos relatos, la Colombia real —la de las regiones olvidadas, los paros armados y las promesas incumplidas— queda en un segundo plano, como si solo existiera para ser mencionada en los márgenes. La prensa internacional elige qué narrativa priorizar, y en ese ejercicio de selección, a veces, se pierde la complejidad de un país que avanza en lo local mientras su gobierno sigue siendo noticia por sus crisis.

Compartir