Un solo titular de prensa extranjera sobre Cuba en la mañana de hoy, y es de France 24 en su edición para América Latina: *Estados Unidos sanciona a militares cubanos y a empresas vinculadas a la adquisición de armas*. La escasez, en sí misma, merece una pausa. Después de semanas en que la isla aparecía en los diarios del mundo a través del colapso eléctrico, los testimonios de noches sin corriente y las negociaciones con inversores de fortuna, la mirada de afuera se ha desplazado de golpe al expediente de seguridad. Cuba ha dejado de ser, por unas horas, el escenario de la emergencia humanitaria para convertirse en una nota a pie de página de la política sancionatoria estadounidense.
Lo revelador del encuadre es su estructura. El titular no informa de un acontecimiento ocurrido en Cuba, sino de una decisión tomada en Washington. El sujeto de la frase es Estados Unidos; el objeto, un grupo de militares sin nombre y unas empresas sin rostro. La prensa extranjera no ha viajado a La Habana, no ha hablado con nadie, no ha descrito nada. Ha reproducido, con la sobriedad de una agencia, el gesto administrativo de un gobierno que decide castigar a sus adversarios geopolíticos bajo el pretexto de la seguridad nacional, mientras la vida cotidiana en la isla sigue siendo narrada por quienes la padecen.