La excarcelación del excoronel Montano en España por razones humanitarias ha devuelto a El Salvador, a través del prisma extranjero, a uno de los episodios más oscuros de su historia reciente. La prensa internacional, en este caso Infobae América, encuadra el hecho como un contrapunto entre la justicia española —que actuó donde la salvadoreña no pudo— y los lentos avances del proceso local, marcado por dilaciones y la elusiva figura de Alfredo Cristiani.
El enfoque no es nuevo, pero sí revelador: mientras España aplica su legislación penitenciaria con un criterio médico que la prensa describe con pulcritud (enfermedad renal, declive cognitivo, dependencia total), el caso en El Salvador sigue atascado en trámites burocráticos y ausencias clave. La nota subraya la ironía de que Montano salga de prisión sin cumplir la mitad de su condena, mientras el tribunal salvadoreño pospone el juicio por falta de colaboración internacional.
Lo que el encuadre omite, sin embargo, es cualquier reflexión sobre el contexto actual del país. La prensa extranjera no conecta este caso con el presente salvadoreño, donde las políticas de seguridad del gobierno de Bukele dominan el relato. Tampoco explora cómo la sociedad procesa hoy esos crímenes de guerra, más allá de los titulares judiciales. Se trata de una cobertura que, aunque rigurosa en los detalles legales, sigue anclada en el pasado, como si El Salvador no hubiera evolucionado desde 1989.
Los otros titulares del día —desde los cierres viales por voladuras hasta la exportación de surfistas— quedan eclipsados por este regreso de los fantasmas de la guerra civil. La prensa internacional, una vez más, prefiere el drama histórico al pulso contemporáneo. No es casualidad: el pasado, con sus víctimas y verdugos, siempre vende mejor que las complejidades del presente.