Inicio/Opiniones · Panamá
En vivo
🇵🇦 Panamálunes, 8 de junio de 2026

La prensa internacional persiste hoy en retransmitir a Panamá como un país cuya relevancia geopolítica descansa casi exclusivamente en su capacidad de intermediación marítima. Infobae América, en su cobertura de la visita de Mulino a Grecia, reproduce sin mayor cuestionamiento una narrativa que es tan funcional para los intereses del gobierno panameño como reveladora de los límites del relato que la prensa extranjera está dispuesta a sostener sobre la república.

El artículo documenta con precisión los hechos: memorandos de cooperación turística y consultas políticas, el registro de cuatro nuevos buques tanqueros panamax, la presencia de la delegación oficial y la recepción de honores. Pero el encuadre que emerge de esa documentación es problemático. La visita se presenta como un éxito diplomático y comercial, y en términos estrictos de transacciones bilaterales probablemente lo sea. El problema es que la prensa extranjera, al cubrir así a Panamá, está validando una visión del país que lo reduce a su función de registro de conveniencia y corredor de tránsito marítimo.

Esto no es nuevo en sí. Lo que sí merece atención es la persistencia de ese encuadre en un momento en que Panamá enfrenta presiones internas sobre la gobernanza institucional, la seguridad ciudadana y la legitimidad política. La cobertura internacional no ignora esos problemas, pero los trata como asuntos domésticos separados de la "verdadera" relevancia de Panamá: su rol en la economía marítima mundial. Esa separación es artificial y, más importante aún, es conveniente para cualquier gobierno que prefiera ser visto por el exterior como un socio comercial confiable antes que como una democracia que enfrenta erosión institucional.

El dato de que armadores griegos operan unos 500 buques bajo bandera panameña y participan en más del 20 por ciento del transporte mundial de carga es significativo, pero no porque revele la fortaleza de Panamá como nación, sino porque expone la dependencia de su legitimidad internacional respecto de actores externos. Cuando Mulino se reúne con armadores griegos y promete "proteger a sus socios comerciales", la prensa extranjera lo retransmite como un acto de liderazgo responsable. Pero ese lenguaje oculta una realidad más incómoda: que el presidente está priorizando la estabilidad del registro de conveniencia sobre otras agendas nacionales.

La inclusión en la delegación de exfuncionarios como Alberto Vallarino y Alberto Alemán Zubieta tampoco es casual, aunque la cobertura no lo subraye. Es una señal de continuidad con las élites tradicionales panameñas, un guiño a la comunidad internacional de que a pesar de los cambios en el gobierno, la clase dirigente que ha manejado históricamente esos registros sigue siendo relevante. La prensa extranjera no cuestiona eso; simplemente lo anota como parte del protocolo.

Lo que falta en el relato internacional es una pregunta más incómoda: qué significa para Panamá que su principal activo diplomático sea la capacidad de ofrecer un registro marítimo sin fricción regulatoria. Eso no es un problema de la cobertura de Infobae, sino de la realidad que esa cobertura refleja. Pero la prensa extranjera tiene la responsabilidad de al menos señalar la tensión: un país que aspira a ser visto como estable y confiable en el comercio global, pero que simultáneamente lucha con déficits de institucionalidad que afectan a sus ciudadanos.

Por ahora, la narrativa internacional sigue siendo la del Panamá útil, el que funciona para otros. Eso es lo que se vende en Atenas, y es lo que la prensa retransmite. Que sea verdad no lo hace menos limitado como retrato de una nación.

Compartir