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🇵🇾 Paraguaymartes, 30 de junio de 2026

La prensa internacional descubre a Paraguay cuando ya no puede ignorarlo. Eso es lo que sucede hoy, cuando la victoria contra Alemania en penales ha obligado a los grandes medios a reconocer que existe un país llamado Paraguay y que acaba de hacer algo que merece ser contado.

El fenómeno es instructivo. Durante semanas, mientras Paraguay disputaba su fase de grupos, la cobertura externa lo trataba como un detalle secundario de la geografía mundialista, un equipo menor cuya presencia se mencionaba entre paréntesis. BBC Latin America, France 24, El País América: todos ellos habían establecido un orden de importancia donde Paraguay ocupaba los márgenes. Pero una victoria sobre Alemania, una potencia histórica del fútbol, cambia las matemáticas del interés mediático de manera instantánea.

Lo curioso es cómo ese cambio se expresa. Los titulares hablan de "shock" (BBC), de "proeza" (BBC Mundo), de "seismic" (BBC Latin America). El lenguaje es el del asombro, el de lo inesperado. Y ese asombro delata algo importante: la prensa internacional no había construido una narrativa coherente sobre Paraguay como competidor legítimo. El equipo simplemente no existía en el imaginario previo de esos medios. Su victoria no es presentada como el resultado de un equipo bien preparado que ejecutó un plan, sino como una sorpresa que desafía las expectativas.

Infobae América, en su cobertura del anuncio presidencial, captura un aspecto diferente pero igualmente revelador: la domesticación política del triunfo. El presidente Santiago Peña declara feriado y tuitea "Paraguay nunca se rinde", un mensaje que Infobae amplifica sin análisis crítico de lo que significa instrumentalizar un resultado deportivo para consumo político inmediato. No es que la prensa extranjera critique esa maniobra; simplemente la registra como parte del espectáculo, como evidencia de que Paraguay existe y celebra.

Lo que falta en toda esta cobertura es la construcción de una narrativa que integre a Paraguay como sujeto histórico del torneo. El equipo llegó tercero en su grupo, enfrentó a Alemania en octavos y ganó. Esos son hechos. Pero la prensa internacional aún no ha decidido si Paraguay es un rival serio o una anomalía estadística. El tono de "leyendas inesperadas" de El País América sugiere que incluso después de la victoria, el país sigue siendo percibido como una sorpresa que requiere explicación, no como un equipo que simplemente jugó mejor que su rival.

Lo que hoy se presenta como descubrimiento es, en realidad, la consecuencia de una jerarquía de atención que la prensa internacional no cuestiona sino que reproduce. Paraguay era invisible cuando perdía 4-1 contra Estados Unidos. Hoy es noticia porque derrotó a un equipo europeo. Esa lógica dice menos sobre Paraguay que sobre cómo funciona el filtro de relevancia en el periodismo deportivo global.

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