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🇵🇪 Perúsábado, 4 de julio de 2026

La pregunta que France 24 formula en su titular—cómo explicar el triunfo de Keiko Fujimori tras tres intentos fallidos—contiene una premisa que merece examinarse. No pregunta qué significa su victoria para Perú, ni qué proyecto político representa, ni siquiera quién fue derrotado o por qué. Pregunta, simplemente, cómo es posible que alguien gane después de perder. La prensa internacional ha encontrado en la ratificación del Jurado Nacional de Elecciones un enigma psicológico antes que un acontecimiento político.

Esa inversión de énfasis es reveladora. El Jurado Nacional de Elecciones ratificó la victoria de Keiko Fujimori en las elecciones presidenciales de 2026, convirtiendo a la líder de Fuerza Popular en presidenta electa para el período 2026-2031. Son datos. Pero la cobertura extranjera ha optado por enmarcar el resultado no como un mandato electoral sino como un acertijo sobre la resiliencia personal de una candidata. France 24 incluye en su reporte un análisis de Jhosselin Santillán, directora ejecutiva de la Asociación Peruana de Politólogas, pero el titular mismo ya ha decidido de qué trata la historia: del fenómeno Fujimori, no de Perú.

Hay una economía narrativa en esto. Un país que acaba de elegir presidenta ofrece múltiples ángulos de análisis: la composición del voto, las fracturas sociales que lo explican, los programas en competencia, las instituciones que lo procesaron, las expectativas que se depositan en el nuevo gobierno. Pero la mirada de afuera ha elegido concentrarse en un solo hilo: la persistencia como categoría de interés. Es como si Perú fuera principalmente una escena donde se resuelve una pregunta sobre la voluntad de una persona, y no un país donde millones de personas acaban de tomar una decisión colectiva con consecuencias propias.

El paralelo con los editoriales anteriores es tentador pero engañoso. No se trata de que la prensa internacional vea a Fujimori como símbolo de un resurgimiento derechista regional, ni de que reduzca su victoria a una anécdota de cuarta oportunidad. Hoy el encuadre es más específico y, en cierto sentido, más superficial: es el de la pregunta misma. Cómo explicar. Como si la explicación fuera el producto que se debe entregar, y Perú fuera el laboratorio donde se produce.

El País América, por su parte, ofrece un titular más directo: Fujimori acelera en la transición presidencial. Esa frase, "acelera", introduce un elemento de acción, de movimiento hacia adelante. Pero es casi un susurro comparado con la pregunta existencial que France 24 plantea. Uno habla del futuro. El otro habla del pasado de alguien, disfrazado de pregunta sobre el presente.

Lo que la prensa internacional omite es igualmente instructivo. No hay análisis de por qué Perú votó así hoy, en 2026, en este contexto específico. No hay examen de las condiciones que hicieron posible una cuarta candidatura. No hay interrogación sobre qué significa para las instituciones peruanas que una candidata que perdió tres veces logre ganar en la cuarta. Esas serían preguntas sobre Perú. La pregunta que se formula es sobre Fujimori, y esa es una diferencia que define cómo el mundo exterior está viendo este momento.

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