La prensa internacional ha decidido hoy que la noticia de Colombia no es el nuevo presidente, sino su esposa. BBC Mundo dedica su artículo principal a Ana María La Madrid, destacando su perfil público y su influencia en la campaña electoral, como si el destino del país dependiera más de la figura de una cónyuge que de las decisiones políticas de su marido. The New York Times, por su parte, titula con un enfoque similar: "La mujer detrás del poder en Bogotá", reduciendo la complejidad de un proceso democrático a un relato de género que simplifica y distorsiona la realidad.
Este enfoque no es casual. Refleja una tendencia global a reducir a las mujeres en la política a roles secundarios, incluso cuando su participación trasciende lo doméstico. En Colombia, donde la violencia y la corrupción han marcado décadas de historia, la obsesión por lo personal sobre lo estructural revela una mirada superficial. No se analiza el programa de gobierno, ni las alianzas con sectores clave, ni los desafíos económicos que enfrenta el país; en cambio, se prefiere un relato que vende más en los mercados internacionales: el de la esposa como símbolo de modernidad o controversia.
Pero Colombia no es un reality show, y su futuro no puede medirse en likes o en portadas. La prensa extranjera, al priorizar lo anecdótico sobre lo sustancial, pierde la oportunidad de entender un país que lucha por consolidar la paz, reducir la desigualdad y reconstruir su tejido social después de décadas de conflicto.